Los remedios homeopáticos se preparan diluyendo progresivamente una sustancia y sacudiendo repetidas veces la disolución. Dadas las cantidades extremadamente bajas de principio activo que quedan presentes tras las sucesivas diluciones (la dilución puede llegar a alcanzar tal grado que no quede ni una molécula de la sustancia original).
La homeopatía goza de una amplia y creciente popularidad, llegando a ser financiadas o cubiertas por algunos sistemas de sanidad pública o seguridad social, así como por universidades como la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía del Instituto Politécnico Nacional en México.
La tendencia a personalizar el diagnóstico y el tratamiento es una de las características que pueden explicar mejor el éxito de la medicina homeopática. Doscientos anos después de su nacimiento, la homeopatía goza todavía en la actualidad de gran aceptación, aun siendo éste el siglo de la ciencia terapéutica y de su control experimental.
La homeopatía se halla hoy en día particularmente extendida en algunos de los países más desarrollados del mundo. Cuenta con gran aceptación, por ejemplo, en Alemania, Suiza y en los Países Bajos. En Gran Bretaña los tratamientos homeopáticos cuentan con la misma
consideración que los oficiales en el marco de la asistencia sanitaria nacional. En Francia la homeopatía es materia de enseñanza en los cursos de especialización de doctorado dirigidos a los médicos y dedicados a la denominada "medicina natural" (la acupuntura, la quiropráctica, la fitoterapia y la homeopatía).
La homeopatía es útil para tratar muchas enfermedades y carece de reacciones indeseables e interacciones medicamentosas a diferencia de los medicamentos sintéticos.